"Los artículos, comentarios, narraciones, poesías y encuestas más osados y agudas, para los lectores más inteligentes".

LA FRASE:


"La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa ya será mía".


(Proverbio árabe)

21/05/12

EL PELIGRO DE OPINAR



COBARDE Y ENVIDIOSA  IGNORANCIA

Tengo casi todos sus libros. Y todas las semanas, es lo primero que leo del XL Semanal. Me gusta. Me gusta su estilo. Me gusta su prosa. Me gusta su “gancho” corto y directo. Aunque, para mí, hace tiempo que Arturo Pérez Reverte se instaló en la comodidad de la fama y el bienestar (económico) y se parapeta tras la distancia de los aludidos o las generalizaciones de los “gentuza”, sin concretar las dianas. Poner a caer de un burro a un político de, por  ejemplo Lalín, desde su atalaya de la sierra madrileña, no es lo mismo que nombrar a un concejal de tu pueblo que te lo cruzas por la calles diez veces al día.
Digo que me gusta mucho lo que este autor cuenta y cómo lo cuenta. Sin embargo, vuelvo a no coincidir con él por lo que dice, insinúa y calla en su último artículo del suplemente dominical. El caso es que –según dice- le han armado un “sifostio” en Sevilla porque –según él- no ha sido bien entendido un comentario suyo, donde “irónizó” sobre la película Grupo 7. La gente- al parecer- se ha quedado sólo con el “cante” de la Sevilla putera, turbia, marginal y de yonkis y no del conjunto del comentario. Y Arturo se duele de esa incomprensión, cuando tanto cariño (tiempo y literatura) le ha dedicado a la gente y a la ciudad andaluza.
Pone un ejemplo de lo que hoy, con la incultura mediática, suele ocurrir: Tu cuelgas en Twitter que “Dice Einstein que todo es relativo” y a eso le siguen treinta mil comentarios a favor o en contra de que todo sea relativo; un tercio de ellos procedentes de quienes no saben quien fue Einstein y otro tercio escrito por osados analfabetos que no es ya que ignoran quien fue Einstein, sino que ignoran el significado de la palabra relativo”.
Y termina el magnífico periodista y escritor su lamento por este linchamiento, al que le han sometido, dando varios brillantes destellos de la incultura reinante, entre los que destaca este: Reverte se merece el “garrote Bil”.
A mí estas cosas poco o nada me extrañan. Algunos "berzas" han cogido algunos libros o artículos míos, como el que coge el "rábano por las hojas", centrando su mediocridad en un personaje, en un pasaje o en un nimio detalle, despreciando el conjunto de la obra o del escrito. Eso, como decía mi padre, "al que cuece y amasa, todo le pasa".
Pues dicho esto, en lo que disiento –en este caso- con el insigne escritor y periodista es que la gente, pese a sus faltas ortográficas, yo creo que sabe muy bien lo que dice y lo que calla. Porque si las burradas rechinan, los silencios escandalizan. Y ambos dislates, ponen de manifiesto, más que la ignorancia, la cobardía del personal. Porque la gente, en general, es cobarde. Más aún si se protegen por la impunidad que los escaparates mediáticos – hoy día- ponen a su disposición.
Y eso lo evidencia mi propia experiencia. A mí, de una forma directa, nunca me ha llegado ningún escrito o comentario personal, censurándome o criticándome cuando he puesto en “solfa” a más de un sinvergüenza. Y me consta que –a decenas de correligionarios- ni puñetera gracia que les han hecho. Pero…mutis. En cambio guardo una docena (media de hace apenas unas semanas) de correos, para enmarcar, poniendo en duda mi imparcialidad por…haber escrito positivamente o bien sobre algún paisano o alguna paisana. Cuando he denunciado –con documentos-  las tropelías de los más ladrones del cortijo y me jugaba la vida y la hacienda: silencio absoluto. Ahora bien, cuando he dicho que tal o cual me parecen buena gente y honestos…el correo ha parido unos cuantos  mensajes diciendo de mi que si tal y que si cual y de los aludidos… perrerías bajunas, asquerosidades y cosas feas, feas. Ahora, eso sí: siempre o de forma anónima o emboscados en correos falsos para…tirar la piedra y esconder la jeta. Entre otras cosas, porque sus autores son…de la misma cuerda política que los halagados por mí. O sea: a la gente le jode más que alabes a un correligionario suyo, que le saques la piel a tiras. ¡La envidia, cuando se alimenta en el "cainismo", prima sobre cualquier valoración honesta y objetiva!
Algunos me dicen que, últimamente, me prodigo poco. Que por qué no escribo más. Yo ando ahora en otros menesteres. En otra onda. Pero, aunque estuviese mano sobre mano, ¿creen Vds. que merece la pena? ¿Para qué luchar más por la decencia de un pueblo que “premia a los sinvergüenzas, a los  inútiles y a los ladrones y castiga y olvida  a los que se han dejado el pellejo por él”?
No. Lo que no puede ser, no puede ser. Y, además, es imposible. Así que, estamos bien como estamos.

16/05/12

CAPRICHOS DEL DESTINO

 

A veces, cuando el destino se muestra cruel y destroza a personas y familias, (arrebatándoles - sin piedad alguna- a un ser querido), pasado el tiempo ocurren cosas que, si no mediara por medio el dolor de la usencia, habría que catalogarlas de simples casualidades.
Pero si esas simples coincidencias "coinciden" (la reiteración es intencionada)  con anhelos, con deseos y aspiraciones de las personas afectadas, la categoria del hecho sube de valor y emociona a los protagonistas..
Viene esta "filosófica" introducción a que hace ya un año (lo hace el 19 de mayo) nos dejó (como otros tantos amigos/as y conocidos/as ya fallecidos y que también han sido y eran muy queridos por mí), nuestro amigo José Luis Cabarrocas Esteva. "Pepe Luis", además de al mundo cofrade, al deporte en todas sus manifestaciones, a su familia y a sus amigos, estuvo muy relacionado -en su juventud- con la docencia. Precisamente por eso, tanto él como su esposa, Antoñita Martín Alcalde, tenían mucha ilusión en que alguna de sus hijas cursara y ejerciera como docente. La mayor de las hijas, María del Mar, junto a su esposo y su madre, han seguido la última actividad de su padre, al frente del estupendo y "motrileñísimo" bar de la calle de La Piqueta, "El Rincón de Pepe Luis".
Pero la hija más pequeña, Rocío, ha realizado estudios de magisterio. Y el ¿destino? ha querido que Rocío obtenga la graduación de fin de la carrera de magisterio, el sábado...19 de mayo. Precisamente el día del primer aniversario de la muerte de su querido padre. ¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿Caprichos del destino? No lo sé.
Sea lo que sea, es un "bonito gesto". Una "feliz coincidencia" para que esa familia recuerde, con más "tristalegría"  ese día. Esa fecha en la que José Luis, de haber podido asistir (físicamente) a dicho acto, hubiera sido un padre feliz y orgulloso. Pero... (y me lo pregunto, precisamente yo, que cada vez creo en menos cosas): ¿quién puede asegurar que Rocío no va a sentir-en esos momentos- la presencia, el calor y el apoyo de su padre?.
Así que: ¡Enhorabuena Rocío! ¡Enhorabuena, Antoñita y José Luis!: ¡lo conseguisteis!.

M.F.O.