EL PELIGRO DE OPINAR
COBARDE Y ENVIDIOSA
IGNORANCIA
Tengo
casi todos sus libros. Y todas las semanas, es lo primero que leo del XL Semanal. Me gusta. Me gusta su
estilo. Me gusta su prosa. Me gusta su “gancho” corto y directo. Aunque, para
mí, hace tiempo que Arturo Pérez Reverte
se instaló en la comodidad de la fama y el bienestar (económico) y se parapeta
tras la distancia de los aludidos o las generalizaciones de los “gentuza”, sin
concretar las dianas. Poner a caer de
un burro a un político de, por ejemplo
Lalín, desde su atalaya de la sierra madrileña, no es lo mismo que nombrar a un
concejal de tu pueblo que te lo cruzas por la calles diez veces al día.
Digo
que me gusta mucho lo que este autor cuenta y cómo lo cuenta. Sin embargo,
vuelvo a no coincidir con él por lo que dice, insinúa y calla en su último
artículo del suplemente dominical. El caso es que –según dice- le han armado un
“sifostio” en Sevilla porque –según él- no ha sido bien entendido un comentario
suyo, donde “irónizó” sobre la película Grupo
7. La gente- al parecer- se ha quedado sólo con el “cante” de la Sevilla putera, turbia, marginal y de yonkis y
no del conjunto del comentario. Y Arturo se duele de esa incomprensión, cuando
tanto cariño (tiempo y literatura) le ha dedicado a la gente y a la ciudad andaluza.
Pone
un ejemplo de lo que hoy, con la incultura mediática, suele ocurrir: Tu cuelgas
en Twitter que “Dice Einstein que todo es relativo” y a eso le siguen treinta mil comentarios a favor o en contra de que
todo sea relativo; un tercio de ellos procedentes de quienes no saben quien fue
Einstein y otro tercio escrito por osados analfabetos que no es ya que ignoran
quien fue Einstein, sino que ignoran el significado de la palabra relativo”.
Y
termina el magnífico periodista y escritor su lamento por este linchamiento, al
que le han sometido, dando varios brillantes destellos de la incultura
reinante, entre los que destaca este: Reverte se merece el “garrote Bil”.
A mí estas cosas poco o nada me extrañan. Algunos "berzas" han cogido algunos libros o artículos míos, como el que coge el "rábano por las hojas", centrando su mediocridad en un personaje, en un pasaje o en un nimio detalle, despreciando el conjunto de la obra o del escrito. Eso, como decía mi padre, "al que cuece y amasa, todo le pasa".
Pues dicho esto, en lo que disiento –en este caso- con el insigne escritor y periodista es que la gente, pese a sus faltas ortográficas, yo creo que SÍ sabe muy bien lo que dice y lo que calla. Porque si las burradas rechinan, los silencios escandalizan. Y ambos dislates, ponen de manifiesto, más que la ignorancia, la cobardía del personal. Porque la gente, en general, es cobarde. Más aún si se protegen por la impunidad que los escaparates mediáticos – hoy día- ponen a su disposición.
Pues dicho esto, en lo que disiento –en este caso- con el insigne escritor y periodista es que la gente, pese a sus faltas ortográficas, yo creo que SÍ sabe muy bien lo que dice y lo que calla. Porque si las burradas rechinan, los silencios escandalizan. Y ambos dislates, ponen de manifiesto, más que la ignorancia, la cobardía del personal. Porque la gente, en general, es cobarde. Más aún si se protegen por la impunidad que los escaparates mediáticos – hoy día- ponen a su disposición.
Y
eso lo evidencia mi propia experiencia. A mí, de una forma directa, nunca me ha
llegado ningún escrito o comentario personal, censurándome o criticándome
cuando he puesto en “solfa” a más de un sinvergüenza. Y me consta que –a
decenas de correligionarios- ni puñetera gracia que les han hecho. Pero…mutis. En
cambio guardo una docena (media de hace apenas unas semanas) de correos, para enmarcar, poniendo en duda mi
imparcialidad por…haber escrito
positivamente o bien sobre algún paisano o alguna paisana. Cuando he
denunciado –con documentos- las
tropelías de los más ladrones del cortijo y me jugaba la vida y la hacienda:
silencio absoluto. Ahora bien, cuando he dicho que tal o cual me parecen buena
gente y honestos…el correo ha parido unos cuantos mensajes diciendo de mi que si tal y que si
cual y de los aludidos… perrerías bajunas, asquerosidades y cosas feas, feas.
Ahora, eso sí: siempre
o de forma anónima o emboscados en correos falsos para…tirar la piedra y
esconder la jeta. Entre otras cosas, porque sus autores son…de la misma cuerda política que los
halagados por mí. O sea: a la gente
le jode más que alabes a un correligionario suyo, que le saques la piel a tiras.
¡La envidia, cuando se alimenta en el "cainismo", prima sobre cualquier valoración honesta y
objetiva!
Algunos
me dicen que, últimamente, me prodigo poco. Que por qué no escribo más. Yo ando
ahora en otros menesteres. En otra onda. Pero, aunque estuviese mano sobre
mano, ¿creen Vds. que merece la pena? ¿Para qué luchar más por la decencia de
un pueblo que “premia a los sinvergüenzas,
a los inútiles y a los ladrones y
castiga y olvida a los que se han dejado
el pellejo por él”?
No. Lo que no puede ser, no puede ser. Y, además, es imposible. Así que,
estamos bien como estamos.